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jueves, 13 de abril de 2017

Héctor Lavoe más que ícono musical es ícono subcultural de sordos musicales, de marginales y de proclives a la corrupción. Lavoe imágen de Fania: el temible monstruo monopólico, mafioso y despiadado engendrado por Massucci y Pacheco





Héctor Lavoe más que ícono musical es ícono subcultural de sordos musicales, de marginales y de proclives a la corrupción


Lavoe imágen de Fania: el temible monstruo monopólico, mafioso y despiadado engendrado por Massucci y Pacheco






El 'Cantante de los cantantes', el‘único hombre que respira debajo del agua’, el ‘Jibarito de Ponce’, el ‘Rey de la puntualidad’ nació en Ponce, en la popular barriada de Machuelitos, Puerto Rico, vio la luz del mundo un 30 de setiembre de 1946 y a su llegada a este valle de lágrimas, engrosó de más miembros a una numerosa familia de ocho vástagos. Su madre doña Francisca ‘Panchita’ Martínez fue cultora de la música popular boricua, cantaba destacablemente. Su padre don Luis Pérez era músico profesional tocando guitarra con tríos musicales. Héctor Pérez Martínez vivió rodeado de música popular siempre. Su abuelo don Juan Martínez era cantante de controversias guajiras o jibaritas, o sea, era recitador o declamador campesino. Su tío, era también músico, que ejecutaba el Tres. A sus escasos tres años de nacido, el jibarito de Ponce, se quedó huérfano de madre, su progenitora murió de tuberculosis, doña ‘Panchita’ se fue a cantar bombas y plenas con Pedro Flores y Bobby Capó.






El inquieto colegial Héctor Lavoe imitaba a varios artistas del momento y por ahí empieza a soltar sus primeros impulsos y arremetidas artísticas de amateurs, de niño destacó al imitar al cantante jibarito Chuito el de Bayamón y tuvo mayor suerte después, imitando al gran Odilio Gonzáles y al legendario y denominado ‘El Jefe’, es decir el ‘inquieto anacobero’ Daniel Santos, por lo tanto, ya estamos a inicios de los años 50’.




Su padre, apostó por su formación musical académica, al percibir su vena artística a flor de piel y por eso lo matricula en la Escuela de Música ‘Juan Morel Campos’, ahí Héctor Pérez tiene como compañeros de carpeta a los niños Papo Lucca y a José Febles. El pianista Papo Lucca tenía su destino musical asegurado de hecho, con la orquesta que su padre don Quique, manejaba de antiguo en Ponce y la guía y el ojo y la mano del padre, fue suficiente para que Papo llegara a donde ha llegado musicalmente. El caso de José Febles, es el expediente del inteligente músico de vena, pero que como muchos, se entregó al maldito vicio de las drogas y llegó a extremos nauseabundos de perdición, pero luego pudo recuperarse y demostrar su gran valía musical como trompetista y arreglista, conforme ahora está registrado y que en otro momento desarrollaré en específico.





Corría el año 1956 y Héctor Pérez demostraba desinterés por los estudios académicos y disciplinados, iba más por obligación a sus clases en la escuela de música, que por convicción y de sus lecciones de saxofón y trombón se escapaba para irse a ‘chivatear’ al rio Portugués con la muchachada de su entorno. Su progenitor Don Luis Pérez, se veía obligado a propinarle severas cuerizas, al enterarse que su niño Héctor le mentía y no ponía empeño y concentración en su formación académica musical.





Que quede bien en claro entonces que, desde su pubertad Héctor Pérez Martínez optaba siempre por la ‘cultura del atajo’ o como se dice en Perú: optaba por la “criollada” o “la viveza” o ‘la pendejada’, la típica cultura del vago y del palomilla de barrio. Para 1959, se le detecta colaborando con grupos musicales ponceños en ciertos establecimientos nocturnos, donde le pagaban dieciocho dólares por noche.





Cuando contaba con escasos 17 años de edad y para 1963 decide irse de Puerto Rico en contra de la voluntad de su padre y vuela hacia la Babel de Acero o La Gran Manzana, siendo recibido por su hermana Priscilla en el Bronx, siendo que Héctor Pérez comprueba la vida ruda y dura de la calle, en ‘El Barrio’ del alto Manhattan: la pobreza, el desempleo, la delincuencia, la prostitución, la drogadicción, la miseria social y cultural en que vivían los latinos en New York.




Pero el jovencito Héctor Pérez Martinez, persiste en vivir vinculado a la ‘música’ no porque se sintiera un profesional, sino porque significaba para él vida fácil y le permitía mantenerse en el relajo y la vagancia, obviamente que sabía bien que era un cantante mediocre y desconocido en la Capital del Mundo, --(nunca terminó sus estudios académicos musicales en Puerto Rico y se escapó del control y vigilancia de su padre, precisamente para no estudiar música y seguir en la vagancia y el relajo)--, obviamente que ya estaba bien acostumbrado a la ociosidad y a la vida regalada desde su niñez en Puerto Rico, baste comparar con el éxito profesional de los niños Papo Lucca y José Febles sus compañeros de carpeta en la Escuela de Música en la Isla del Encanto, --en New York, no se preocupó nunca, ni jamás, de ir a las prestigiosas escuelas de música como lo hicieron Tito Puente y otros grandes de la música cubana y de la Salsa--; fue su amigo Roberto García quien lo acerca a cierto grupo musical desconocido, donde interpreta regularmente el bolero ‘Tus ojos’ en la prueba, logrando que lo acepten bajo contrato y en la Babel de Acero, --obviamente para cantar en alguna buhardilla de mala muerte, de las que abundaban por ahí--. Para 1964, consigue otro trabajo con la orquesta ‘New Yorker’ de Rusell Cohen, siendo que fue en 1965 que graba con este último grupo el tema ‘Está de bala’ o ‘Mi china me botó’ donde la voz de Héctor Pérez Martínez es evidentemente nasal y pronunciadamente chillona, --(parecida voz y estilo tenía y tiene Ismael Miranda, un chico pobre y buscavidas en La Gran Manzana, que luego entró al sucio mundo de la drogadicción también, quien luego sería usado por FANIA para generar clientela en esos barrios desarraigados pobres e incultos en New York)--, y obviamente que a la voz de Héctor Pérez en dichas grabaciones de la referencia, no se le notan o perciben formación académica vocal alguna, Héctor Pérez era musicalmente, un improvisado absoluto, un buscavidas de la calle, dispuesto a cantar o corear lo que sea, con tal de ‘vivir del tumbao’.




Precisamente esa vocalización callejera de mordiente herida y de tiple palomilla o bandolera, de voz obviamente nasal y lastimera de Héctor Lavoe, será la que explotará después adrede y a propósito Jerry Massucci y Johnny Pacheco con FANIA, para lograr seducir y captar y amarrar comercialmente, a los segmentos sociales desarraigados o marginales de los suburbios y barriadas, los mismos que no tenían un ídolo o un ícono a quien aferrarse, recordemos que los años 60’ y 70’ fueron años muy agitados y de cambios en los EE.UU., sobre todo por el bloqueo contra Cuba, grave decisión política internacional que cambia radicalmente los ejes culturales, políticos, sociales y musicales en La Gran Manzana, donde que, los primeros que se imponen y toman las calles y los negocios dejados por músicos y negociantes y empresarios cubanos, son las mafias; que aparecen como la mala hierba y empiezan a tomar a la mala dichos negocios y establecimientos; pistola al cinto y cachiporra en ristre, empezaron a repartirse y lotizar los espacios de mercados y negocios y empresas vinculados a la música y que se abandonaron tras el bloqueo contra cubita la bella, --recordemos que las grandes disqueras establecidas en Cuba como sucursales de las centrales en los EE.UU., fueron cerradas y eso dejó todo un profundo e inmenso hueco y vacío del principal insumo musical del que se alimentaban los negocios millonarios en New York, por lo tanto, se dejó un gran mercado y espacio, que las mafias inmediatamente tomaron y aprovecharon--; no perdamos de vista, que eran tiempos agitados y duros y violentos, los enfrentamientos sociales fueron salvajes y sangrientos, el racismo llegó a niveles insoportables de asesinatos y de masacre; habían asesinado al gran líder mundial y presidente de la República (católico) de los EE.UU., don John Fitzgerald Kennedy, luego corre la misma suerte su hermano Bob en plena campaña electoral presidencial; asesinan al líder negro Martin Luther King Jr., el abanderado de los derechos ciudadanos y sociales; aparecen como reacción, pandillas y sectas negras violentas, como ‘Los Panteras Negras’, los ‘Black Power’, etc., y sus líderes como Malcolm X, Angela Davis, etc.,; el rock insurge con fuerza; la píldora y la liberación femenina; Woodstock y el hipismo y la drogadicción; la guerra de Vietnam, etc., y por cierto, las mafias italianas, latinas, irlandesas, judías empiezan a lotizar sus nuevos negocios, en todo ese ambiente de agitación, confusión, convulsión, cambio y anarquía, se necesitaban nuevos referentes y precisamente el judío, ex policía y abogado Jerry Massucci entiende bien, que tiene que ganar dinero y mucho, en el espacio que la mafia judía había lotizado: las disqueras, los salones de baile, los burdeles, la droga, los garitos, el contrabando, los sindicatos.





Y lo más importante y que nunca se debe olvidar o perder de vista: cuando llegó Héctor Pérez Martinez a New York y cuando simultáneamente por esas fechas se funda FANIA, pues, la Babel de Acero llevaba en su seno, a grandes maestros de la música cubana: Machito, Mario Bauza, Graciela, Roberto Torres, Jack Costanzo, Israel López ‘Cachao’, Ramón Argueso, José Fajardo, Pupi Campo, Johnny Seguí, Charlie Palmieri, René Hernández, Alfredito Levy, Joe Loco, José Curbelo, Tito Rodríguez, Tito Puente, Joe Cotto, Richie Ray, Johnny Conquet, Kako Bastard, Ray Rodríguez, Willie Rodríguez, Bobby Rodríguez, Manny Burgos, Rafael Cortijo, Rey Roig, etc., etc.; no solamente eso, habían soneros de raza y de fama y de primer nivel, tales como Tony Molina, Vicentico Valdés, Vitín Avilés, Roberto Torres, Tito Rodríguez, Miguel Quintana, Chivirico Dávila, Santos Colón, Pablo Lebrón, Pete Bonet, Ismael Rivera, Mike Guagenti, Willie Torres, Manny Román, Julián Llano, Adalberto Santiago, Alberto Gonzáles, Luis ‘Tirano’ Rodríguez, etc., etc.; además el Boogaloo estaba en boga y existían grandes conjuntos de ese ritmo, los mismos que dieron los primeros insumos para hacer la SALSA DURA de los años 60’, con Joe Bataan, Pucho Brown, Pete ‘Boogaloo’ Rodríguez, el gran maestro Johnny Colón, Ray Barreto, Tony Pabón, Orlando Marín, Joe Quijano, Joey Pastrana, Los Lebron Brothers, New Swing Sextet, Joe Cuba Sextet, etc., etc. En suma, cuando Héctor Pérez Martinez llegó a New York era un aprendiz de cantante más, era un ilustre desconocido, un cantante mediocre que no podía competir en modo alguno con los grandes maestros, estrellas y monstruos del canto, del soneo y del bolero y que se encontraban en giro y vigentes y actuando como amos y señores en La Gran Manzana; por lo tanto, cuando Jerry Massucci y Johnny Pacheco fundan su disquera FANIA en 1964, sabían bien que no podían competir en modo alguno, con inmensas montañas musicales, con genios de la música cubana y de la salsa de los 60’ que estaban en giro y presencia en la Capital del mundo, --(además eran sus vecinos en New York, se veían todos los días)--, por lo tanto, optaron por buscar su propio segmento comercial o clientela entre la gente marginal, inculta y olvidada y que por cierto, no tenían oído musical y podías venderle cualquier bulla o ruido o bodrio musical pasado por ‘Salsa’ y que se identifique con ellos y que canten sus penas y penurias a su estilo, eso fue FANIA y sus ‘estrellitas’. Obviamente, que Massucci siempre pensó en imponerse mafiosamente con su monopolio radial y disquero y contractual, para poder hacer dinero en grande, no había otra forma de poder superar a los grandes maestros, genios y estrellas musicales y que eran dueños de la Babel de Acero.





Hector Lavoe entonces, fue utilizado y fue vendido o marketeado monopólicamente por la mafiosa disquera FANIA, como el ícono de esas masas aplastadas, abandonadas, perseguidas, ultrajadas, asesinadas y masacradas por el sistema racista y discriminador en los EE.UU., y Héctor Lavoe encajaba muy bien en ese contexto, era latino, para empezar; su pésima dicción del idioma español o su hablar, era de jibarito o de provinciano; la proyección de su imagen y personalidad, era la de un tipo relajado o vago y ‘palomilla’ de barrio; su voz era nasal y chillona, que acompasaba bien con la de miles de inmigrantes desempleados, ambulantes, llorones y quejosos; y por cierto, las letras que lo hicieron famoso, eran precisamente dirigidas a ese segmento social deprimido, fue un posicionamiento comercial perfecto y primordialmente dirigido a las masas pobres, marginadas y emergentes que necesitan un héroe, un santo, un ídolo y referente; por eso, Héctor Lavoe se convierte de cantante nasal y chillón y mediocre en primera instancia, en un ícono subcultural, donde la música tiene algún componente, pero ya deviene en secundario. De ser un cantante de quinta fila, de ser un músico frustrado, de ser un obscuro latino que pretendía ser cantante, pasó a ser un ídolo subcultural dejando el tema musical a la deriva o como simple pretexto para su posicionamiento y todo gracias a la mafia monopólica FANIA, que se encargó de venderlo como el SUPERSTAR que la gente pobre, aplastada y marginal necesitaba.





Seamos sinceros y francos y usando simplemente el oído musical: Héctor Lavoe como cantante, no tenía las condiciones ni las cualidades vocales como para empezar a competir al lado de consagradas estrellas del canto, del soneo y del bolero, tales como: Chivirico Dávila, Machito, Tito Rodríguez, Tony Molina, Julián Llanos, Pablo Lebrón, Néstor Sánchez, Vicentico Valdés, Vitín Avilés, Willie Torres, Santos Colón, Adalberto Santiago, Manny Román, Johnny Colón, etc., y otros monstruos que estaban ya, en el firmamento musical de La Gran Manzana y que cantaban en las mismas fechas en que Héctor Pérez Martínez fungía de ‘sonero’’. Héctor Lavoe, sin lugar a dudas, nació con suerte artística, el resto lo hizo su carisma y la publicidad monopólica agresiva y mafiosa de FANIA, era el ‘pobrecito drogadicto que luchaba por vivir haciéndola de cantante’ y la marginalidad social lo hizo de los ‘suyos’.





Y para que confirmemos, lo anotado líneas arriba, recordemos pues, que para ese año de 1965, Hector Lavoe, ante la falta de trabajo y de éxito, apoya o colabora o se arrima a su paisano, el consagrado percusionista y director de orquesta Eugenio ‘Kako’ Bastard, --(gran amigo y timbalero preferido del gran maestro Charlie Palmieri ‘El gigante de las blancas y negras’ de New York, sordo enemigo jurado de su ex músico Johnny Pacheco quien integrara su orquesta de Charanga y pachanga en los años 60’)--, Kako le da el ‘chance’ que le pedía su paisano, el joven Lavoe, pero simplemente para que haga coros a sus grandes y consagrados soneros y solamente cantaba un tema, eso lo ratificó su amigo de infancia Papo Lucca en sendos documentos que giran en las redes sociales; ‘Kako’ tenía en su gran orquesta, a dos grandes estrellas del canto y del soneo y del bolero: los maestros Julián Llano y Chivirico Dávila, los mismos que eran montañas musicales en su momento, mientras que Héctor Lavoe era un simple y silvestre ‘greenhorn’ o novato, periférico y saltaperico. En suma, Lavoe le hacía coritos y cabeza gacha a los inmensos maestros soneros Julián Llano y Chivirico Dávila en New York y de éste último maestro mencionado Chivirico Dávila: Lavoe aprendió las mañas del soneo.





Cuando el desconocido y joven arribista y temible Willie Colon, estaba buscando un cantante para su reciente y chillona banda de barrio, pues Johnny Pacheco le comunicó que el también desconocido Hector Lavoe estaba errabundo y buscando donde poder cantar. La también desconocida disquera FANIA ya estaba creada y Pacheco estaba ocupadísimo en vender sus propios discos, los mismos que los trasladaba en la maletera de su auto viejo y los vendía donde quiera que fuere, como si de empanadas, raspadillas o chucherías se tratase. Sin el monopolio delincuencial y mafioso que impuso Jerry Massucci, pues FANIA era nada de nada en la Babel de Acero, así de simple y de sencillo.








Mientras tanto, el socio de Johnny Pacheco, el abogado judío y ex policía Jerry Massucci, que no sabía nada de nada de música, solamente estaba dedicado a crear y armar la telaraña mafiosa en las calles, a fin de concretar las estrategias de cómo ganar dinero abundante y rápido: pisando la cabeza de quien sea y cómo sea y al precio que sea. Esa fue la “alta filosofía” delincuencial FANIA y que se aplicó en adelante, de manera impía, inclemente, irreverente y malevamente. Y lo más importante y la clave central de todo: se iban a enriquecer multimillonariamente pero SIN PAGAR UN CENTAVO DE REGALÍAS Y DERECHOS de AUTOR A NADIE, o sea, era un negocio redondo para las mafias. Mientras en Cuba, los genios creadores de los géneros musicales que serían comercializados en los EE.UU., pasaban hambre, miseria, y encierro o secuestro, pues, la mafia se enriquecía a manos llenas sin pagarles un centavo por los derechos de autor y encima: FIDEL CASTRO SOSPECHOSAMENTE ELIMINA EL COPYRIGHTS, como si la mafia hubiese negociado directamente con él (es sabido, probado y comprobado, de los grandes negocios e inversiones de la mafia norteamericana en Cuba, poco antes de la toma del poder de Fidel Castro y seguidores).










Precisión:

Como petición de principio, tengo que nuevamente establecer, que para nosotros SALSA es: Música cubana matriz universal y sus derivados, tales como el sonido New York de los años 60’ y 70’ del siglo pasado. Cuba es la única en el mundo, que ha creado los insumos musicales universales y matrices, con los cuales se hace ‘SALSA’, vale decir: Solamente Cuba, es la ÚNICA creadora, repito, de los siguientes GÉNEROS MUSICALES (y además, de magistrales formatos orquestales): son montuno, cha cha chá, mozambique, bolero, la rumba, el guaguancó, el mambo, la guaracha, etc., que son géneros musicales que alimentaron y alimentan hasta hoy, a lo que mal se denomina como ‘SALSA’; los derivados y combinaciones (jazz, soul, blues, etc.) se dieron mayormente en New York con el aporte nuyoricans como ya está probado, de ahí tenemos las derivaciones como el shing-a-ling, boogaloo, etc., etc. Y que quede bien claro: LA SALSA NO ES GÉNERO MUSICAL y como el mismo Johnny Pacheco ha declarado y está bien documentado, la SALSA solamente es un nombre comercial o etiqueta para vender los géneros musicales cubanos.









Continuamos entonces:

Como la disquera FANIA recién había sido fundada y empezaba a tejer sus redes mafiosas, pues el judío Jerry Masucci tenía que darle cabida y tribuna a los artistas no consagrados y que no estuviesen fichados por las otras disqueras de la otra orilla o de la competencia y fue así y solo así, que la pésima, chirriante e inexperta banda de barrio de Willie Colon, empieza a grabar con FANIA y no fue, porque tenga algún mérito o calidad musical de primer nivel, todo lo contrario.







La maleva estrategia mercantil del calculador judío Jerry Masucci y su voraz disquera FANIA, fue empezar a socavar, boicotear, cercar y aislar, a las grandes estrellas consagradas de la música cubana o SALSA elegante de New York de los años 60’, música señorial, profesional y que venían cosechando éxitos desde los años 40’ y sobre todo, bien posicionadas y que por cierto, se llevaban todo el dinero del rubro y mercado del baile y a manos llenas y por todo lo alto; FANIA entonces, tenía al frente y en la otra orilla, a dioses y semidioses de la música cubana y salsa; habían Zéus, Júpiter y Neptunos de la salsa, había un olimpo inalcanzable de grandes estrellas y maestros de maestros de la salsa: la maquiavélica y perversa labor de Jerry Massucci y su disquera FANIA fue invisibilizarlos, aislarlos, acallarlos, someterlos, ningunearlos, ahogarlos, aburrirlos, a esos dioses y semidioses de la música cubana y la salsa antedichos y hacerlo impíamente, sin clemencia, sin respeto, sin claudicaciones, los motivaba, la ambición desmedida, la avaricia, la angurria de dinero abundante y fácil y al precio que sea y como sea. El arte musical es lo que menos le interesaba a Jerry Massucci, solo quería dinero fácil y a manos llenas y sin pagar derechos de autor o regalías a nadie.









Tomen nota, de algunos de los bravos de bravos y de los grandes de grandes que estaban en vigencia y al frente de FANIA: Charlie Palmieri y sus amigos, músicos de primer nivel, es decir, las ‘Estrellas Alegre’, los mismos y quienes eran competencia directa y frontal de y para Johnny Pacheco en ese momento, por lo tanto, todo el sello o disquera ALEGRE ya estaban señalados como enemigos jurados de FANIA y tenían que ser llevados a la desgracia: Charlie Palmieri, Dioris Valladares, Rudy Calzado, Joe Quijano, Chivirico Dávila, Orlando Marín, Chombo Silva, Kako Bastard, etc.; por otro lado, tenían al frente a los dioses: Machito, Graciela (la gran cantante, sonera y bolerista cubana Graciela, rechazó firmar contrato con FANIA y expresó taxativamente, que Jerry Massucci era un abogado bandolero o mejor dicho, que era un gangster) y Mario Bauzá, como los pioneros y padres del Latin Jazz y todos sus amigos músicos; por otro lado, estaba el rey del timbal Tito Puente (fue acercado a FANIA porque compraron la disquera donde grababa), también estaban los maestros: Yayo el indio, Roberto Torres, Joey Pastrana, Pete Rodríguez, Johnny Colón, Rey Roig, los hermanos Lebrón, Joe Cuba Sextet, The New Swing Sextet, y muchos, muchos más, que eran potencias musicales y las ‘estrellitas’ FANIA no eran competencia para ellos en modo alguno, por improvisados y de baja calidad. A todos ellos, los tenía que aplastar FANIA con su abusivo monopolio, no tenían otra, el judío Jerry Massucci quería el dinero que esos dioses y semidioses de la salsa se llevaban a manos llenas todas las semanas, así de simple y de sencillo.








FANIA era nada de nada, con respecto a la calificada competencia musical que tenían en la orilla opuesta del frente; en holocausto de la verdad y la historia, esa era la única manera de surgir y ganar dinero: aplastando, amedrentando y ninguneando y acallando e invisibilizando, a esos monstruos de la salsa, previos a la susodicha FANIA y a la vez imponiendo a nuevos rostros (no tanto voces (Ismael Miranda era vendido más como un sex simbol que como un cantante, para eso lo bautizaron como el ‘mamito de la salsa’), por eso hicieron película al estilo Hollywood o Woodstock, a fin de masificar y posicionar a sus ‘estrellitas’ apoyándose en su red de locutores y medios mafiosos), aunque no tengan formación académica musical o experiencia: ¿Cómo lo hicieron?.








Por su lado JOHNNY PACHECO y su sello FANIA, dio inicio musicalmente a su agresiva  y mediocre MATANCERIZACIÓN (patéticamente fue la primera expresión musical cubana copiada y edulcorada en New York por FANIA y vendida como la nueva ‘salsa’), empieza así, la torpe y grosera “salsa faniática”, metiendo a embutir y a todo trapo, el ‘tumbao añejo’ y el ‘nuevo tumbao añejo’ del Zorro Plateado con Pete El Conde Rodríguez (‘Los Compadres’) y por años de años y sin solución de continuidad, hasta que el público llegó al cansancio hasta los niveles de naúsea y al subsiguiente hartazgo con la manida ‘Matancerización’ de Pacheco y perjudicando gravemente con ello, el desarrollo, crecimiento y modernización de la salsa universal, ya que ese vacío fue cubierto con el merengue y la agresiva ‘salsa monga’ o ‘salsa de cama o romántica’ o ‘baladita-salsita’.








De otro lado, el sello FANIA ahogó paralelamente, toda expresión musical nueva; mató toda flor en mata musical que linde con lo extraordinario; cortó toda espiga buena salsera diferente y original; acalló todo trinar de pájaro lindo en el jardín del arte musical bueno; monopolizó todo cantar, sonear, pensar, crear musicalmente y distinto a FANIA; todo era dominado o sometido por FANIA, --(Bobby Cruz cuenta como los amenazaron de muerte en New York, y tuvieron que huir despavoridos a Puerto Rico, cuando recién empezaban a sonar fuerte con Richie Ray, fue la mafia judía de un sello que luego fue comprado por FANIA, o sea, ya había una campaña delincuencial mafiosa judía que había lotizado para sí los sellos disqueros, aprovechando el bloqueo a Cuba y el cierre de las grandes disqueras, tanto en Cuba como en EE.UU., como lo explicamos líneas arriba, también el gran cantante cubano Justo Betancourt fue amenazado de muerte, cuando empezó a sonar muy bien con “Borincuba” en Puerto Rico; Rudy Calzado, el gran cantante cubano, fue expulsado de New York y se fue huyendo a California, como muchos otros músicos y cantantes, temerosos de sucumbir o morir en las garras y colmillos de la temible bestia de FANIA)—.








Ahora está más que probado, que FANIA tenía matones y delincuentes a su servicio, que FANIA compró radios, disqueras, locutores, periodistas, etc., y todo lo que se pueda imaginar lo copó FANIA con la finalidad que solamente se escuchen a sus artistas y nada más que a sus artistas y no solamente en New York o Puerto Rico y su estrategia fue tan fuerte y sistemática y por años, que hasta el día de hoy muchas personas de distintas edades creen erradamente que FANIA es la creadora de la SALSA y que la SALSA nació con ellos y que las ESTRELLAS FANIA son las mejores y únicas del mundo y esto no es así, porque dentro de las ‘estrellas’ FANIA habían muchos mediocres, pero que a punta de publicidad monopólica y engañosa y con trucos de sonido, se convirtieron en ‘estrellas’ FANIA, ese punto lo desarrollaré en otro trabajo y momento.








Es en ese contexto arriba explicado y solamente en ese contexto, que se puede explicar las fotografías desafiantes y fuera de toda elegancia, responsabilidad y respeto, del desconocido pero ambicioso Willie Colon en sus primeros álbum o LPs, donde aparece abierta y explícitamente vestido como gangster o mafioso o delincuente y es que FANIA se preocupó en mandar un mensaje claro y directo a los demás o a sus competidores directos, en el sentido que ellos eran gangsters o mafiosos de verdad y que no se podía jugar con su argolla o compañía monopólica. Willie Colon y Hector Lavoe encarnaron la negra ‘filosofía-FANIA’ con su vestimenta y con su estilo de ‘malote’ o de ‘Hustlers’ o de delincuentes o mafiosos temibles y peligrosos y les dio resultados ese ‘marketeo malote’ dirigido a sus masas clientelares marginales, incultas o aplastadas social y culturalmente, sobre todo porque en New York las mafias, no son literatura o novela, son carne, hueso, sangre, balas y muerte. Y no solamente fueron fotos y portadas de álbumes, también fueron temas musicales explícitos, sobre esa tendencia maleva, gangsteril y amenazadora.








En esa lógica y clara estrategia mercantil material temible de FANIA, pues para 1966, los desconocidos pero muy anéticamente hambrientos de fama: William Anthony Colon y Hector Lavoe graban el LP o placa ‘EL MALO’, --(hasta en el nombre fueron osadamente explícitos)--, donde el dúo bajo comento, es apadrinado por toda la maquinaria y batería mafiosa monopólica FANIA

Y solamente, a manera de una tosca línea a brocha gorda de la historia de la disquera FANIA les haremos recordar ciertas fechas importantes de su sucio devenir: 

1964: Fundación de FANIA Records, por Johnny Pacheco y Jerry Massucci

1967: Publicación del álbum 'El Malo' de Willie Colón y Héctor Lavoe

1968: Fundación de la FANIA ALL STARS 

1968: Publicación del álbum 'FANIA ALL STARS en el Red Garter, 'Live'

1968: Publicación del álbum 'Acid', de Ray Barretto

1970: Jerry Massucci funda la disquera VAYA Records, subsidiaria de su disquera FANIA

1971: Jerry Massucci compra la famosa disquera Cotique Records

1971: Publicación del álbum 'FANIA ALL STARS en el Cheetah, 'Live'

1972; Jerry Massucci compara la disquera Inca Records

1973: Publicación del álbum 'Así se compone un son' de Ismael Miranda con su orquesta 'La Revelación'

1974: Jerry Massucci compró las disqueras: 'Alegre Records', 'Mardi Gras Records', 'Tico Records' y 'Speed'

1974: Publicación del álbum 'FANIA ALL STARS en Africa, 'Live'

1974: Publicación del álbum 'Celia y Johnny'

1975: Publicación del álbum 'La Voz' de Héctor Lavoe (como solista)

1978: Publicación del álbum 'Siembra' de Ruben Blades

1994: Celebración del 30 aniversario de FANIA









Y si queda duda de lo que estamos aquí desarrollando, preguntamos: ¿Porqué del obscuro anonimato, porqué sin tener estudios académicos musicales de nada, porqué sin tener experiencia musical, porqué sin tener cartel y pergamino musical, porqué sin ganarle a nadie en el amplio campo de los titanes de la salsa, --previos a FANIA--, porqué, tanto Willie Colón como Hector Lavoe fueron ascendidos en un santiamén, de simples y obscuros palomillas de barrio a ESTRELLAS-FANIA?. O, ¿Es que Ud., amable lector, podría afirmar con seriedad, responsabilidad y honestidad que Willie Colón y Hector Lavoe eran superiores musicalmente hablando, con respecto a Charlie Palmieri, Dioris Valladares, Joe Quijano, Yayo el Indio, Chivirico Dávila, Orlando Marín, Chombo Silva, Kako Bastard, etc., o, de repente eran superiores a Machito, Graciela y Mario Bauzá como pioneros y padres del Latin Jazz; o de repente eran superiores al rey del timbal Tito Puente, o, superiores a Joey Pastrana, Pete Rodríguez, Johnny Colón, los hermanos Lebrón, Joe Cuba Sextet, The New Swing Sextet, y muchos, muchos más, quienes eran eminencias musicales en ese momento, como ya está más que probado?.





Y si de repente, el primer álbum o LP de los irreverentes Willie Colon y Hector Lavoe, -acotado líneas arriba-, fue una simple o mera casualidad, pues, nos remitimos al segundo álbum o LP, del año 1968, titulado ‘The Hustler’ donde el nombre expreso, reza e implica, directa y explícitamente, el concepto de contrabandista, mafioso, delincuente y la foto de la portada te lo dice osada y manifiestamente, o sea, queda muy claro y en forma ostensible, palmaria y directamente, la retorcida política de la monopólica FANIA acostumbrada a imponer SUS estilos musicales y SU formato mercantil musical, pues es evidente que a los palomillas de barrio, Willie Colón y Hector Lavoe, --quienes querían figurar a como dé lugar--, los manejaron y moldearon a su antojo por parte de la disquera FANIA en mención, los  mismos que les abrirían camino a empellones, en el difícil mundo musical neoyorkino y sobre todo, que les hizo ganar dinero al costo que sea.







Y si de repente, el segundo álbum o LP de los nóveles Willie Colon y Hector Lavoe, -acotado líneas arriba-, fue una simple o mera casualidad también, pues, nos remitimos al tercer álbum o LP, del año 1969, titulado ‘Guisando’ donde el nombre expreso, reza e implica, directa y explícitamente, el concepto de vago, timador y delincuente, y la portada te lo dice también osada y expresamente; de igual factura y firme estrategia fue el cuarto y quinto álbum, donde que el LP ‘The Big Break’ con carátula portando la boleta de captura del FBI, la misma que fuera incautada por la autoridad policial en términos reales; de igual factura e intención estratégica fue el sexto álbum ‘El Juicio’ y el último del dúo Colón-LavoeLo mato si no compra este LP’. Luego la historia es conocida, el irresponsable Hector Lavoe no supo asimilar su terrible adicción a las drogas (entró al mundo de las  drogas inducido por la ‘estrellita’ FANIA: Ismael Miranda) y tampoco supo administrar su triste fama súbita que no merecía, destrozando su vida para siempre.






Héctor Lavoe o el drama de un hombre con suerte artística, y quien fuera el rostro amable y la presencia carismática musical, que escondía tras sí, al terrible monstruo y tirano, monopólico y despiadado, temible y devorador, llamado FANIA.




Seamos objetivos, honestos y veraces: Héctor Lavoe o el mal llamado 'Cantante de los Cantantes' no es en puridad, un cantante de primera fila, es un cantante o sonero aceptable, pero no es de los superiores y magistrales y aquí lo hemos sopesado y demostrado, Héctor Lavoe fue convertido en ícono subcultural por las masas marginadas y algunos sectores sin educación musical y si es un ícono subcultural entonces su estudio corresponde a la sociología y antropología, más no tanto a la música. Seamos objetivos e íntegros en el análisis y estudio. Lo dejo ahí.

Lima, 16 de mayo del 2015
Aumentado, corregido y modificado por su autor el 12/04/17
Jaime Del Castillo Jaramillo
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10 comentarios:

  1. Usted como que le pagó Mark Antony ?.. Hector Lavoe , el cantante de los cantantes.

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  2. Hector Lavoe como que le cogió la mujer a este tipo.. resentido a mas no poder!

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  3. Mucho resentimiento, algunas verdades, muchas verdades a medias y demasiadas aseveraciones personales que no por ello son verdades. Lo cierto es que siempre el proceso FANIA debe mirarse desde la óptica de una empresa que coloco a la música del caribe (que no era solamente Cuba) en un sitial que nunca antes tuvo. El fenómeno FANIA es único en nuestra música que aun después de mas de 40 años aun se mantiene. Y Lavoe hay, en la cúspide de esta música con la aceptacion y el cariño de la gente que en la musica popular es lo que marca.

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  4. "A sus escasos tres años 'de nacido', el jibarito de Ponce, se quedó huérfano de madre, 'su progenitora murió de tuberculosis', doña Panchita se fue a cantar bombas y plenas con Pedro Flores y Bobby Capó" Como pueden ver el autor de esta bazofia no respeta a los lectores...

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  5. Yo dejaría en paz a Héctor y a Willie, pero estoy más o menos de acuerdo con su crítica a Fania y sus dueños.

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  6. Escrito plagado de impresiciones; o mejor dicho mentiras y embustes emergido de la mente de un enfermo mental, racista y resentido social. Ni siquiera puntualizare en esta porqueria que escribe el sujeto de marras pues ni siquiera lo merece. Basura!

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  7. Es cierto lo de Masucci, gran mafioso que se aprovechó de las cualidades musicales de algunos excelentes cantantes y músicos. Lo de.Héctor es discutible, para mi demostró siempre ser un gran somero.los cubanos en Miami no son unos santos algunos desdicen de la calidad humana de la mayoría de de los isleños.Masucci si era un mafioso.

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  8. Embora muito dura esta manifestação, não deixo de concordar em parte com seu conteudo. De outro modo, e bem verdade que a FANIA ainda que com fins comerciais, ate porque nao era uma ONG ( organização nao governamental sem fins lucrativos) colocou a musica latina na evidencia. Isso nao se pode negar. Quanto a Hector Lavoe, nao tenho por ele idolatria, penso que a salsa tem no minimo 20 soneros melhores que ele. Lamento sim sua forma de vida que o conduziu a morte prematuramente.

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  9. Es lo que pasa cuando un abogado se mete a hablar de música, tal vez si me pongo a hablar de política escribiría las mismas idioteces que cita el autor de este artículo, un resentido sin duda alguna.

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  10. Es lo que pasa cuando un abogado se mete a hablar de música, tal vez si me pongo a hablar de política escribiría las mismas idioteces que cita el autor de este artículo, un resentido sin duda alguna.

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