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jueves, 27 de abril de 2017

Tito Puente astro de la música cubana en New York quien despreciaba la palabra ‘SALSA’ que apadrinaba la mafiosa FANIA







Tito Puente astro de la música cubana en New York quien despreciaba la palabra ‘SALSA’ que apadrinaba la mafiosa FANIA






Tito Puente, el indiscutido e indiscutible rey del timbal, un músico apasionado por su profesión y por su arte, un constructor de su propia obra y fama, un gigante de la salsa de oro de los años 40’ al 60’ por esplendente y auténtico brillo y elegancia musical, por inteligencia, constancia y por éxitos continuos. Ernesto Antonio ‘Tito’ Puente nace un 20 de abril de 1923 en el Harlem Hospital Center de la Capital del Mundo y antes de la grave crisis económica norteamericana o el gran crash que estremeció al mundo o jueves negro, que tumbó la economía norteamericana y mundial al comienzo de los años 30’, donde que EE.UU., tuvo que levantarse de las cenizas económicas, financieras, comerciales y laborales luego de incontables sufrimientos o crujir de dientes.






Un gigante obelisco, un astro universal, un gran maestro de la música cubana y el Latin Jazz eso fue en suma y en sus cincuenta y cuatro años de magistral trayectoria el ‘Rey del Timbal’, actuando y grabando con grandes estrellas del Jazz inclusive, tales como Dizzy Gillespie, Lionel Hampton, Ben Webster, Miles Davis, Thad Jones, Count Basie y Duke Ellington, entre otros. Para 1963 compuso y grabó su célebre mambo «Oye cómo va», el mismo que fuera universalizado por el reconocido guitarrista mexicano Carlos Santana para los agitados y cambiantes años 70’; famoso tema que ha sido grabado por grandes artistas y orquestas, tales como Celia Cruz, Julio Iglesias, Kinky, Cheo Feliciano, Azúcar Moreno y José Feliciano. Tito Puente fue un prolífico compositor y productor musical, llegando a grabar 198 discos. Y no lo olvidemos, desde el año 1990, el ‘Rey del Timbal’ tiene su estrella en el paseo de la fama de Hollywood.







Precisiones:


SALSA para nosotros es, Música Cubana matriz universal y sus derivados, nada más, eso es SALSA para nosotros.

No existe otro país o nación que haya creado el SON MONTUNO, LA RUMBA, LA GUARACHA, EL GUAGUANCO, EL MAMBO, EL CHA CHA CHÁ, EL MOZAMBIQUE, LA COLUMBIA, EL BOLERO, etc., que son GÉNEROS MUSICALES CUBANOS que alimentaron y alimentan hasta hoy a lo que mal se llama SALSA, lo demás es repetición esencial y estructural en su matriz universal y se le llama comercialmente SALSA a partir de New York de los años 70’. Buena o mala repetición o sus derivados o combinaciones, pero sigue siendo CUBA MUSICAL la esencia y la sustancia y el patrón, con sus géneros musicales antedichos y eso se llama SALSA hoy.







Continuación:


El papá de Tito, era jefe interino en una fábrica de hojas de afeitar, se llamaba también Ernesto Puente y su madre se llamaba Ercilia Ortiz y vivieron en el ghetto latino del Bronx, más conocido como ‘El Barrio’. Vale decir, su crianza y educación, se dio en los barrios pobres, marginales y llenos de gente acostumbrada a pelear todos los días para poder alimentarse, sobrevivir y superarse. Donde que los más astutos, los más inteligentes, los más hábiles sobresalían. Esa fue la enseñanza dura y gris, que aprendió el niño Tito y que en su carrera profesional aplicó fría, objetiva y calculadamente, llegando al éxito absoluto, era la escuela neoyorkina pura y dura, encarnada en el gran apellido artístico: Tito Puente.







Desde muy niño demostró hiperactividad, Tito fue aficionado a la música, en su hogar, su madre siempre estaba escuchando por radio a las orquestas, conjuntos, tríos, cuartetos y solistas de música cubana sobre todo y el inquieto párvulo Tito, cogía un par de palos, o de cucharas y hacía sonar todo lo que le pareciera timbales, baterías o tumbadoras, haciendo una bulla tremenda, golpeando ollas, tazas, latas, barriles, paredes, etc., hasta que sus vecinos, muy amablemente, hablaron con la señora Puente, para que matricule a su pequeño diablillo Tito a la escuela de música, porque era evidente que esa era su vocación.







Efectivamente, la mamá de nuestro Tito, lo llevó de la mano a la Escuela de Música y lo matriculó cuando contaba con siete años de edad y ahí estudió piano y saxofón; existe una buena foto del joven Tito ensayando saxofón y que se encuentra en el libro ‘Latin Jazz: La combinación perfecta’ de Raúl Fernández (pag. 143). Cuando cumple los 10 años, el niño Tito Puente fiel a su hiperactividad, deja el piano y el saxofón y coge las percusiones, sobre todo porque estaba motivado por la popularidad del famoso baterista de jazz, Gene Krupa --(después los críticos descubrieron que Kupra no tenía muy buena técnica con el Drum)-- y en general estudia piano y batería durante siete largos años.







El siempre inquieto Tito Puente formaría para el año de 1930, sendo dúo de canto y baile con su hermana Anna, que ansiaba ser bailarina, aunque una severa lesión en el tendón de su tobillo, le hizo abandonar la danza como carrera profesional. No lo olvidemos, que cuando el baterista de la afamada y exclusiva Big Band de Machito se fue al servicio militar, pues fue el juvenil Tito Puente quien ocupó su lugar. Aunque, a los quince años de edad, debuta Tito Puente en una orquesta de Miami y eso fue mucho antes de integrar la célebre orquesta del gran maestro boricua Noro Morales. Se tienen noticias que su debut artístico, fue en el club hispano ‘La Perla del Sur’ y ya estamos en los años 40’, desde joven actúa en locales de renombre, toda vez que fue siempre un ARTISTA PROFESIONAL y de Escuela Académica, no como muchos aventureros, logreros, vagos y drogadictos que se hicieron músicos, al son del hambre, del alcohol, la juerga y la argolla y la droga, tal como tenemos abundante documentación de la salsa de  los años 70’.








Tito Puente se presentó en lujosos y exclusivos locales, por su calidad, buen arte y profesionalismo a carta cabal, salas de baile tales como ‘El Havana Madrid’, ‘La Conga’, ‘Rio Bamba’ en la Gran Manzana. Precisamente por su arte depurado y de escuela, fue contratado por el exigente pianista y director de orquesta cubano José Curbelo y después lo ficharía también, el gran Machito y sus Afrocubans.








El joven Tito fue llamado al servicio militar y formó parte de la Marina de Guerra durante tres años, en plena Segunda Guerra Mundial, fue reclutado para 1942 y lo encontramos encaramado en el portaviones ‘USS Santee’, pero siempre tuvo la suerte de encontrarse con buenos músicos, doquiera que iba y es así que el piloto de dicha nave don Charlie Spivak era músico profesional y le enseña al joven Tito el arte de los arreglos musicales, en el estilo del gran maestro del Jazz: Stan Kenton (el mismo que después, en señal de admiración a la música cubana, graba un tema dedicado al gran pionero del Latin Jazz, Machito y compuesta por Pete Rugolo, el tema se llama precisamente ‘Machito’).








La vinculación de nuestro Tito Puente con el Jazz era natural y del día a día, ya que es New York la central del mejor jazz, por lo tanto, por una oreja ingresaba el jazz y por la otra oreja la música cubana y la formación musical era perfecta, en esa razón NEW YORK, sigue siendo la mejor escuela musical de todos los tiempos, hasta la fecha. –(Por eso mismo, afirmo en mis programas radiales “Salsa con Causa” por Mambo Inn Radio, que si no conoces Jazz no puedes entender, ni comprender, ni dar razón con propiedad de la Salsa, toda vez que la SALSA como nombre-etiqueta de los géneros musicales cubanos, nace en New York y New York es la capital central del mejor Jazz norteamericano y mundial y que influyó directamente en la música cubana ahí en New York, donde nace también el Latin Jazz con Chano Pozo, Machito, Graciela, Mario Bauzá y Cal Tjader como padres directos de ese nuevo género musical)--.








De este período fructífero, del joven Tito en la armada norteamericana, --como buen neoyorkino nunca pierde el tiempo inútilmente y siempre está atento a las oportunidades de hacer dinero o negocios--, se tienen noticias de las partituras de su autoría, de un tema titulado ‘El Bajo de Chapotín’ y que fuera enviado al gran maestro de maestros Machito, quien era un cubano endiosado y muy querido y respetado en New York, sobre todo en las más lujosas y prestigiosas salas de baile de la Gran Manzana.








Inmediatamente de haberse licenciado de la armada norteamericana, --(había culminado la infausta y terrible Segunda Guerra Mundial)--, el buen Tito no perdió tiempo y complementa sus estudios académicos de música en la famosa Juliard School of Music, (desde 1945 hasta el año 1947 graduándose con las mejores calificaciones y a la edad de veinticuatro años), donde retoma sus estudios de piano y profundiza en la composición y orquestación musical, pero nunca dejaba de tocar en importantes orquestas, ahora que estaba mucho más que preparado, ya que no era un simple buen músico profesional, sino que arreglaba, por lo tanto, ya estaba a nivel de director de orquesta y por cierto, eso significaba más dólares que engrosarían la billetera del buen Tito Puente.








Ernesto ‘Tito’ Puente, ni bien dejó el uniforme de marinero, ya estaba tocando con la gran orquesta de Pupi Campos, el gran amigo del gran pianista de moda Joe Loco, el legendario pianista de pianistas, el famoso ‘rompeteclas’; también Tito estaba tocando con la otrora tremenda orquesta de Fernando Álvarez y su Grupo Copacabana, los timbales eran su dominio absoluto y total en el renombrado y exquisito local ‘El Copacabana’.







Para 1948, el legendario empresario artístico Federico Pagani, con su buen ojo de emprendedor exitoso y comercial, le sugiere al joven y excelente músico Tito Puente que haga su propia orquesta, que ya tenía contrato asegurado en el cotizado salón Palladium bajo su gerencia y es que Federico Pagani fue el promotor del histórico y mítico Palladium Ballroom, siendo su primer propietario el sr. Tommy Morton, dicho local recibió a los dioses, luminarias y genios de la música cubana o salsa de oro hasta 1966, en que Maxwell Hymann lo cierra.







Tito Puente forma un combo musical y lo denomina ‘Los Picadilly Boys’ (el padrino era Federico Pagani, tal como se explica líneas arriba) y en primera de bastos, ya está grabando discos, fue con el sello Tico, donde impusieron un tremendo hitazo con el tema ‘Abaniquito’, el mismo que fuera el primer mambo de factura neoyorkina y cantando el experimentado y señorial maestro del canto, bolerista eximio e incomparable e insuperado: Vicentico Valdés (Sonora Matancera), este tema fue el que hizo entrar en trance al gran Gilberto Miguel Calderón Cardona, quien quería ser deportista, pero cuando escuchó tocar las congas en este tema, entró en éxtasis y decidió en ese instante que sería conguero para toda la vida, luego formaría el célebre, triunfador e histórico ‘Joe Cuba Sextet’ y el resto, es historia conocida.







No lo olvidemos, fue con su juvenil orquesta "The Picadilly Boys", con la que ejecuta también Latin Jazz y muy especialmente en el subgénero del Cubop, por eso se considera a Tito Puente como otro de los padres del Latin Jazz, es precisamente en esa coyuntura en la que colabora musicalmente con grandes maestros jazzistas tales como Dizzy Gillespie, Lionel Hampton, Ben Webster, Miles Davis, Thad Jones, Count Basie y Duke Ellington.







Tito Puente y su orquesta, luego mudan de casa disquera y pasan a la RCA-Victor, la misma que le reportaría grandes éxitos y satisfacciones, fue ahí que imponen otro éxito musical de antología con su tema ‘Ran Kan Kan’. En esos tiempos se bailaba mucho la música cubana en la Gran Manzana, los negros de Harlem y los latinos abarrotaban los salones de baile y hasta se formó el popular ‘Circuito cuchifrito’ donde se anunciaban con volantes, los múltiples bailes vespertinos, formándose un circuito bailable extraordinario, donde que las orquestas y conjuntos no paraban de tocar y de hacer bailar y de un local pasaban al otro y al otro en un circuito de full diversión y alegría, eran las épocas de la salsa de oro con excelentes orquestas, músicos, cantantes y soneros.







Fue en los años 50’ el gran momento en que el mambo obtuvo la máxima popularidad y la época en que Tito Puente gozó de todo su apogeo y aplauso y la producción emblemática de esas doradas épocas, fue la placa Dance Mania, el Lp, más conocido y difundido del Rey del Timbal, el mismo que fuera lanzado en 1958 (y el conguero fue Ray Barretto, porque el cubano magistral Mongo Santamaría ya se había retirado de la orquesta junto al timbalero Willie Bobo, para integrar ambos el conjunto de Latin Jazz del maestro Cal Tjader). Además, grabó otros célebres temas que fueron grandes Hits en las radios, tales como Babarabatiri, El Rey del Timbal, Mambo la Roca y Mambo Gallego. Esa fue la Era Puente, cuando contaba con el poderoso sello disquero RCA Víctor donde graba sus cuatro grandes placas, a saber: Cuban Carnival, Puente Goes Jazz, Dance Mania y Top Percussion. Aunque Tito Puente siempre experimentó nuevos sonidos y ritmos, por eso grabó desde música pop, bossa nova y otros, quedándose en el desarrollo del Latin Jazz.







No lo olvidemos, cuando Tito Puente tocó su maravillosa música y timbales en Japón en 1979 en su gira más importante: inspiró y motivó a muchos músicos japoneses, a fin que exploren e interpreten la música cubana, de esa germinación feliz, nació la conocida orquesta salsera nipona “La Luz” con ‘Nora’ Etsuko Suzuki como sonera.








Para 1957, invitaron a Tito Puente al Festival de Cuba siendo el único extranjero y neoyorkino, a fin que alterne con los maestros músicos cubanos, fue ahí que conoció al extraordinario timbalero Silvano Shueg, conocido en el ambiente musical como ‘El choricero’ de Santiago de Cuba, quien dejó absorto a Tito Puente. En la misma Cuba, el buen Tito asume muchas enseñanzas musicales directas y las trae a la Babel de Acero y empieza colocar el timbal en primer plano, antes el timbal se colocaba atrás de la banda musical para ocultar al negro timbalero, el racismo era muy intenso y profundo en esas épocas.







Como ya adelantamos, el primer sonero que tuvo Tito Puente, fue el monstruo del canto y del soneo y del bolero: Vicentico Valdes de Cuba. Pero ya es leyenda urbana, que Tito Puente lo saca de su orquesta por celos profesionales, inclusive no grabó con Vicentico Valdés importantes temas que estaban pendientes y es que, el público llenaba los locales para ver a Vicentico Valdés --salió de Cuba en 1946-- quien llegó a la Capital del Mundo con gran cartel internacional, como el de haber cantado con el glorioso Septeto Nacional del venerable maestro Ignacio Piñeiro, --y también tuvo gran éxito universal con la Sonora Matancera sobre todo con el bolero ‘Los Aretes de la luna’--. Obviamente que el instinto de supervivencia artística aprendido desde niño por Tito Puente, pudo más y se impone y saca de su orquesta a Vicentico Valdes para no verse opacado en modo alguno. Decisiones profesionales que se toman por instinto y también por intereses comerciales y personales. El vacío que deja el gigante Vicentico Valdes será llenado por Gilberto Monroig y después por el boricua Santos Colon, quien acompaña a Tito Puente por 17 años.






Tito Puente en los años 60’ ya era una estrella brillante y consagrada universalmente, fue en esa coyuntura que trabajaba musicalmente con grandes músicos tales como Woody Herman y el trombonista Buddy Morrow, esa fue la época feliz en que grabó con las dos más importantes y trascendentales damas de la música cubana Celia Cruz (grabó con ella ocho placas memorables y valiosas) y La Lupe (fue la época en que La Lupe coleccionaba lujosas pieles y autos de alta gama). Fue precisamente en 1963, que grabó para el sello disquero Tico Records su universal tema “Oye cómo va”. Y para 1967, difunde sus obras musicales en la Ópera Metropolitana del Lincoln Center.







No olvidemos su espectacular gira musical para 1979, por las tierras del Sol Naciente. Asimismo, recordemos que tocó música para el destacado presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, fue con ocasión de la celebración del Mes de la Herencia Hispana. En ese mismo año de 1979, recibe el primero de los cuatro premios Grammy con que fue reconocido a lo largo de su trayectoria por A Tribute to Benny More. Los posteriores premios Grammy’s llegaron en 1983 por On Broadway, en 1985 por Mambo Diablo y en 1989 por Goza Mi Timbal. Además, tuvo honoríficas y memorables ocho nominaciones más, al codiciado premio Grammy, ningún otro músico latino anterior a 1994, ha tenido el gran honor del que gozó el gran maestro de maestros Tito Puente.







Chivirico Dávila el grande maestro de soneros como Héctor Lavoe, Ismael Rivera y Bobby Cruz y con voz de oro, también grabará con Tito Puente. Frankie Figueroa o ‘Mr. Estilo’ también grabó grandes éxitos con el rey del timbal, este modesto servidor tuvo la suerte de verlos actuar en vivo y en directo, cuando hicieron temblar el Hotel Sheraton, en Lima, en 1981. Y es larga la lista de grandes artistas, que acompañaron al rey del timbal, todo un dios, todo un genio, todo un gran maestro, de la salsa de oro de los 40’ al 60’, como se ha dicho.








Para los años 70’, Tito Puente, el viejo lobo de los mares musicales, fogueado en mil combates y marejadas terribles, --(legendarias son las competencias musicales entre Tito Puente, Tito Rodríguez y Machito, tremendos gigantes de la salsa de oro del 40’ al 60’)--, se enfrenta con astucia y maña contra la mafia y argolla FANIA de Jerry Massuci, que quiso someterlo, y domarlo y ningunearlo.







Para ello, FANIA astuta y maquiavélicamente compró el sello donde grababa el gran Tito Puente, para así tenerlo sometido y a su merced y meterlo a la congeladora o ‘aburridora’ y poder así, hacer emerger a sus ‘estrellitas-FANIA’ que eran la ralea, la chusma, la barbarie pestilente en alcohol, drogas y lupanares y que se hicieron pasar por músicos y esto último es con respecto al viejo lobo de los mares de la música, nuestro personaje Tito Puente de la referencia; es decir, que frente a tremendo obelisco de la música universal, de piel fina y maquillada con polvos de academia musical de la mejor calidad, vestido con frac y levita de la mejor tela y factura y textura y pletórico de éxitos tras éxitos musicales y de escuela artística sentada con maestría y doctorado como es el caso del ‘Rey del Timbal’, pues frente a ese inmenso personaje, nada tenían que hacer los musiquillos empíricos y argolleros que quisieron ningunearlo y tumbarlo, sin tener la talla, la madera y la sangre azul musical de Tito Puente. Pues, esos hediondos borrachos y drogos y vagos, metidos a músicos a la hora nona, no amedrentaron al viejo yankee musical nacido en el Bronx y forjado en “El Barrio” bravo de la Babel de Acero. Tito Puente, como el león que no hace caso a los perros que ladran a su costado o a su vera, siguió para adelante, con la frente en alto y con las baquetas en ristre, dispuesto a dar cátedra doquiera que vaya y doquiera lo llamen.







Con astucia propia de un auténtico Rey del timbal, graba el célebre ‘Homenaje a Beny Moré’ para el sello Tico en el año 1978 y como no podía ser de otra manera, gana el GRAMMY el viejo lobo de los mares musicales de la referencia y golpea duramente a los mediocres y malogrados de FANIA. Tito Puente graba dos homenajes al ‘Bárbaro del ritmo’, pero el mafioso Jerry Massucci de FANIA, desesperado por ganar dinero montándose villanamente sobre la ola de popularidad del gran maestro Tito Puente, pues descaradamente hizo grabar, falsificando delincuencialmente, el tercer homenaje a Beny Moré, para ello, Massucci llamó a su arreglista engreído Louie Ramírez, --(el mismo que produce la SALSA MONGA o SENSUAL o salsa de cama, y destruye así a la salsa dura o brava, conjuntamente con Ray De La Paz, y otros más)--, y lo hace formar una banda musical que suene igual que Tito Puente y saca el ‘Homenaje a Beny Moré Nº 3’, pero sin Tito Puente. Así de mafiosos y malotes y estafadores fueron los amigos ‘músicos’ de Jerry Masucci y mejor no menciono que músicos se prestaron para el delito, la camorra y la deshonra con FANIA. Y a costa de los derechos intelectuales y la creatividad y esfuerzo del Rey del Timbal Tito Puente.







Tito Puente, no paró ahí, sino todo lo contrario, como gallo viejo, con el ala siguió matando musicalmente a los fanfarrones metidos a ‘estrellitas’ de la FANIA con otras grabaciones exitosas y además ganando otro premio más: Fue en 1983 con su placa ‘On the Broadway’ grabando para el sello Concord; luego vino su otra placa ‘Mambo Diablo’, para el mismo sello en 1985; luego la placa ‘Goza mi timbal’, también para Concord en 1989; y como no recordar, el célebre álbum ‘Mambo Birland’ ya para el sello RMM, en el año 1999, donde ganó otro premio Grammy, en la categoría de mejor disco de música caribeña tradicional y anotemos que eran los primeros premios Latin Grammy; y como olvidar su póstumo e inolvidable CD ‘Masterpiece: Obra Maestra’ donde participaron Eddie Palmieri y Pete ‘El Conde’ Rodríguez, ello fue en el año 2000, fatídico año en que se cierran los ojos para siempre de este noble y laureado Rey del timbal, de sangre azul y de la dinastía de la mejor música cubana o salsa de oro de los 40’ al 60’ en New York, pero que hasta el último día de su vida, derramó arte bueno y del más alto nivel, precisamente, por ese motivo la Academia de las Artes y Ciencias de la Grabación en forma única y extraordinaria, le otorgó póstumamente a Tito Puente el Grammy, sumando 7 Grammys en su dilatada, magistral y exitosa carrera musical. Amén de una innumerable serie de distinciones, condecoraciones, reconocimientos y honras académicas, artísticas, sociales, políticas y culturales, que sería larguísimo enumerar aquí.







Recordemos que el gran maestro Tito Puente grabó sus finales producciones con su propia Big Band para 1980 y 1981, realizando giras por la vieja Europa con su Latin Percussion Jazz Ensemble, grabando varias producciones con ese grupo musical.




Para 1991, contaba con la edad de 68 años y logra publicar su glorioso centésimo álbum, con el título de “El Número 100” con la distribución de Sony y para RMM Records, luego de transcurrir tres años, graba con su grupo Golden Latin Jazz All Stars otras dos importantes placas: In Session y Master Timbalero, donde con nuevos arreglos musicales presentó grandes clásicos tales como The Peanut Vendor y Nostalgia in Times Square.




No lo olvidemos, fue para el año 1992 que Ernesto Puente ganó el Premio Bicentenario de James Smithson y formó parte en la película: The Mambo Kings, donde también actuó la ‘Guarachera de Oriente’ Celia Cruz y el actor español Antonio Banderas y el laureado actor Armand Assante. Pero no fue la única ni la primera producción cinematográfica en la participó ‘El Rey del Timbal’, ya que en 1980 había grabado con el célebre y reconocido director de cine y actor y guionista Woody Allen; también participó en la producción fílmica denominada "Salsa" para 1988; y como olvidar o soslayar, el soberbio y valioso documental del realizador Fernando Trueba, titulado Calle 54, donde interpreta musicalmente su tema de Latin Jazz "New Arrival"; no olvidar tampoco su participación en las películas Días de Radio del año 1987 y en Armadas y peligrosas del año 1986. Tampoco la televisión le fue esquiva al ‘Rey del Timbal’, como olvidar u obviar su participación estelar en el célebre programa infantil “Plaza Sésamo”, donde dejó grabado su excelente arte musical con sus famosos temas "Ran Kan Kan" y "El Timbalón". Asimismo no olvidemos que apareció, como él mismo, en la famosa serie animada “Los Simpson”, en el capítulo Who Shot Mr. Burns?, rememorando cuando daba clases de música en la Escuela Primaria de Springfield. También se debe tomar debida nota, que se mencionó muy seguido el nombre de Tito Puente, en la reconocida producción televisiva titulada La Época, donde se hace un reportaje sobre los años dorados del famoso salón de baile Palladium en La Gran Manzana. No dejemos pasar por alto que nuestro personaje Tito Puente, ya se había estrenado en la televisión para 1968 y en calidad de presentador para el programa The World of Tito Puente y a mitad de los años ochenta, hizo muchas apariciones en programas de máximo ranking y audiencia televisiva, tales como The Bill Cosby Show.




Al momento de su fallecimiento, Tito Puente contaba en su haber con el más prestigioso de los premios de la música, el codiciado premio que concede la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores que le otorgaron en 1994; además ya había sido nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad de Old Westbury. No solamente eso, el ‘Rey del Timbal’ era parte del elenco del America Who's Who. Tito Puente nunca se olvidó de los niños pobres con inclinaciones musicales, para ellos creó la Fundación de Becas Tito Puente para ayudar a los niños con talento musical.





En 1995 abrió su propio restaurante en City Island: el Tito Puente's.




Nos despedimos de Tito Puente, (fallece un 31 de mayo del año 2000, a los 77 años), con su sabia enseñanza, cuando dijo en Perú, más o menos lo siguiente, --expresión que dio la vuelta al mundo y que nosotros asumimos---: ‘La salsa no existe, la salsa es el Ketchup y la uso para aderezar mi comida, yo toco mambo, guaracha, guaguancó, rumba y son montuno”. En Perú sigue teniendo una gran legión de admiradores y nunca olvidamos cuando Tito Puente le regaló su set de timbales con baquetas y firma incluida, a nuestro gran timbalero inca Aníbal López reconociéndolo como ‘El Emperador del timbal’.










Premios y reconocimientos

Durante la presidencia del senador Roberto Rexach Benítez en Puerto Rico, el gran maestro Tito Puente recibió el honor de haber tocado en una sesión especial en el Senado de la Isla del Encanto y dedicado precisamente al ‘Rey del Timbal’.

En 1969, recibió la llave de la ciudad de Nueva York por el ex alcalde John Lindsay.

En 1984 recibió un decreto honorario del Ayuntamiento de Los Angeles.

Un anfiteatro fue nombrado en su honor en el Parque Luis Muñoz Marín, junto al Coliseo Roberto Clemente en San Juan, Puerto Rico.

En 1990 recibió una estrella en el paseo de la fama de Hollywood.

En 1993 recibió la medalla Bicentenario de James Smithson del Smithsonian Institute.

Tito Puente actuó en la ceremonia de clausura en los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta, Georgia. Los timbales que usó allí están en exhibición en el National Museum of American History en Washington D.C.
En 1997, fue condecorado con la Medalla Nacional de las Artes.

El 5 de junio de 2005, Puente fue honrado en Union City, Nueva Jersey, con una estrella en el Paseo de la Fama del parque Celia Cruz.

El 10 de septiembre de 2007, una oficina de correos de Estados Unidos en Spanish Harlem fue nombrada con su nombre en una ceremonia presidida por el Presidente de la casa Ways and Means Committee Charles Rangel (D-NY) y el Representante José Serrano (D-NY).








Discografía

Mambos Vol. 2 (1951)
Puente in Percussion (1956)
Dance Mania (1958)
Pachanga in New York (1961)
El Rey Bravo (1962)
La Excitante Canta Con el Maestro (con La Lupe) (1965)
Cuba y Puerto Rico Son... (con Celia Cruz) (1966)
El Rey (The King) (1968)
Para los Rumberos (1972)
Algo Especial Para Recordar (Something Special To Remember) (con Celia Cruz) (1972)
Tito Puente and His Concert Orchestra (1973)
No Hay Mejor (There is No Better) (1975)
The Legend (1977)
Homenaje a Beny (1978)
On Broadway (1983)
El Rey: Tito Puente & His Latin Ensemble (1984)
Un Poco Loco (1987)
Salsa Meets Jazz (1988)
Latina Familia (1989)
Goza Mi Timbal (1990)
Tito Puente Presents Millie P. (1990)
The Mambo King: 100th LP (1991)
Mambo Beat: The Progressive Side of Tito Puente (1994)
Mambo y cha cha cha (1994)
The Best of Dance Mania (1994)
Barbarabatiri (1994)
Tito Puente's Golden Latin Jazz All Stars (1994)
Top Percussion/Dance Mania (1994)
20 Mambos/Take Five (1995)
Fania Legends of Salsa Collection, Vol. 3 (1995)
Fiesta con Puente (1995)
Jazzin (1995)
Mambo Mococo (1949-51) (1995)
Mambos with Puente (1949-51) (1995)
More Mambos on Broadway (1995)
Tea for Two (1995)
The Complete RCA Victor Revolving Bandstand... (1995)
Tito's Idea (1995)
Yambeque: The Progressive Side of Tito Puente (1995)
Cha Cha Chá: Live at Grossinger's (1996)
El Rey de la Salsa (1996)
El Rey del Timbal (1996)
Special Delivery (1996)
The Very Best of Tito Puente & Vicentico.. (1996)
Greatest Hits (1996)
Jazz latino, vol. 4 (1996)
Percussion's King (1997)
Selection of Mambo & Cha Cha Cha (1997)
50 Years of Swing (1997)
Tito Meets Machito: Mambo Kings (1997)
Cha Cha Cha Rumba Beguine (1998)
Dance Mania '98: Live at Birdland (1998)
The Very Best of Tito Puente (1998)
Timbalero Tropical (1998)
Yambeque (1998)
Absolute Best (1999)
Carnival (1999)
Colección original (1999)
Golden Latin Jazz All Stars: In Session (1999)
Latin Flight (1999)
Latin Kings (1999)
Lo mejor de lo mejor (1999)
Mambo Birdland (1999)
Rey (2000)
His Vibes & Orchestra (2000)
Cha Cha Cha for Lovers (2000)
Homenaje a Beny Moré. Vol. 3 (2000)
Dos ídolos. Su música (2000)
Tito Puente y su Orquesta Mambo (2000)
The Complete RCA Recordings. Vol. 1 (2000)
The Best of the Concord Years (2000)
Por fin (Finally) (2000)
Party with Puente! (2000)
Obra maestra (2000)
Mambo Mambo (2000)
Mambo King Meets the Queen of Salsa (2000)
Latin Abstract (2000)
Kings of Mambo (2000)
Cha Cha Cha for Lovers (2000)
The Legends Collection: Tito Puente & Celia Cruz (2001)
The Complete RCA Recordings, Vol. 2 (2001)
RCA Recordings (2001)
Puente caliente (2001)
The Best of... (2001)
El Rey: Pa'lante! Straight! (2001)
Cocktail Hour (2001)
Selection. King of Mambo (2001)
Herman Meets Puente (2001)
Undisputed (2001)
Fiesta (2002)
Colección Diamante (2002)
Tito Puente y Celia Cruz (2002)
Live at the Playboy Jazz Festival (2002)
King of Kings: The Very Best of Tito Puente (2002)
Hot Timbales! (2002)
Dr. Feelgood (2002)
Carnaval de éxitos (2002)
Caravan Mambo (2002)
We Love Salsa (2006)










Nominaciones

Premio Grammy a la carrera artística
Premio del Salón de la Fama de los Grammy
Premio Grammy Latino a Mejor Álbum de Salsa
Premio Grammy por Mejor Álbum Latino Tropical Tradicional
Premio Grammy Latino al Mejor Álbum Tropical Tradicional
Premio Grammy por Mejor Álbum de Salsa
Premio Grammy por Mejor Grabación Latina









Lima, 27 de mayo del 2015

Aumentado, corregido y modificado por su propio autor el 26/04/17

Jaime Del Castillo Jaramillo




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